El rápido avance tecnológico puede ser un arma de doble filo

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Neil Ballinger, jefe de EMEA del proveedor de piezas industriales EU Automation, comenta los pros y contras de los rápidos avances tecnológicos

El rápido avance tecnológico puede ser un arma de doble filo

En la era de los rápidos avances tecnológicos, todos los días se presentan componentes o tecnologías más novedosos. Por un lado, la innovación tecnológica aumenta la productividad y la eficiencia en muchos sectores, pero por otro, es la causante de que más hardware y software queden obsoletos con mayor rapidez que en el pasado. En este artículo,

En 1936, Charlie Chaplin intentaba seguir el ritmo de una línea de montaje agitando frenéticamente el brazo mientras giraba las llaves con ambas manos en la película clásica Tiempos modernos, un momento emblemático como representación cinematográfica de la fabricación. Por suerte, el progreso tecnológico ininterrumpido ha generado nuevas oportunidades para que los fabricantes reinventen sus operaciones empresariales, con soluciones de automatización eficientes que maximizan la productividad al tiempo que preservan el bienestar de los empleados.

Hoy en día, podemos ver robots industriales altamente automatizados realizando tareas complicadas con gran precisión y velocidad en las líneas de montaje. A medida que las empresas intentan mejorar sus operaciones y la eficiencia de su producción, la transición a las soluciones de la Industria 4.0, incluidos los dispositivos conectados al IdC, los análisis avanzados, la automatización inteligente de los procesos empresariales y las tecnologías de fabricación avanzadas, se está acelerando enormemente.

Tomemos como ejemplo el sector de la fabricación aeroespacial. En este sector, el lavado regular es fundamental para reducir la corrosión y mejorar la vida útil y la seguridad de la aeronave. Sin embargo, el método convencional de lavado manual, que implica el uso de esponjas, escobas y escaleras, es peligroso y requiere mucha mano de obra. Por lo general, un equipo de cuatro trabajadores tarda cuatro horas en lavar un avión manualmente. Además, el uso de escaleras mojadas y resbaladizas puede provocar lesiones.

Para solucionar este problema, la empresa canadiense de programación de robots industriales RoboDK y el proveedor de tecnología de automatización Wilder Systems desarrollaron un túnel de lavado que permite a las empresas automatizar todo el ciclo de lavado. Ahora solo se tarda 52 minutos en completar un lavado.

Este sistema de lavado es tan solo un atisbo de las tecnologías de automatización de vanguardia. Actualmente, empresas de otros sectores también están digitalizando o automatizando tareas monótonas para conseguir que la producción sea más eficiente y rentable.

Unos avances más rápidos conllevan una obsolescencia más temprana

Debido a las constantes actualizaciones de los productos y a la creación de componentes con una vida útil más breve, ahora los componentes electrónicos se están quedando obsoletos más rápido que nunca.

Tomemos como ejemplo el semiconductor. En la década de 1980, se produjeron muchos modelos con una vida útil comprendida entre 25 y 45 años, pero ahora la vida útil de un semiconductor puede ser de tan solo dos años, mientras que el ciclo de vida medio de los equipos electrónicos es de unos cinco años. En las plantas industriales, los sistemas de control pueden tener hasta cuarenta años de antigüedad, pero los componentes de los controladores lógicos programables (PLC) o de las interfaces hombre-máquina (HMI) suelen quedar obsoletos en tan solo cinco años o incluso antes. Si uno de esos dispositivos deja de funcionar y necesita ser sustituido pero las empresas no están preparadas, las consecuencias pueden ser graves, ya que cada minuto de inactividad puede provocar una enorme pérdida económica.

Con la proliferación de nuevas tecnologías, la obsolescencia de los componentes se ha convertido en una preocupación aún mayor para los fabricantes de hoy en día y, en cierta medida, esto siempre será inevitable. Sin embargo, con una estrategia proactiva de gestión de la obsolescencia, los fabricantes serán capaces de comprender los riesgos y vulnerabilidades a los que pueden enfrentarse sus empresas.

Estar realmente inmerso en la innovación tecnológica implica que los fabricantes no solo tengan que adoptar pronto las tecnologías, sino que también deben apoyar el crecimiento de sus empresas con sistemas antiguos funcionales. Al asociarse con un proveedor fiable especializado en componentes obsoletos, los fabricantes pueden protegerse frente a las consecuencias negativas de la obsolescencia y garantizar la continuidad del negocio en caso de fallo de los componentes.

Para aumentar la producción, los fabricantes disponen ahora de mejores opciones que obligar a sus trabajadores a seguir el ritmo de una línea de montaje cada vez más rápida. Sin embargo, el progreso tecnológico puede ser un arma de doble filo




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